14 octubre, 2016

What if... ?

Y si, estas delante de mí en este café que suelo frecuentar.
Y si, por un instante me atrevo a mirarte a los ojos y tímidamente sonrío.
Y sí, me devuelves la sonrisa, y sin darme apenas cuenta, te acercas a mi mesa y me dices:

-          Hola! ¿Puedo sentarme contigo?

Y si yo, tan tímida como decidida, tardo los minutos necesarios para ver flaquear tu seguridad y atrevimiento, y al final respondo:
-          Sí, claro.

Y si entramos en ese silencio incómodo y ensordecedor, del que intentas salir preguntando:
-          Mmm ¿me dejarías invitarte a un café

Y si yo, con mis súper dotes sociales, te digo:
-          Creo que ya he tenido suficiente café por hoy, pero gracias.

e inmediatamente me arrepiento de haber dicho eso.

Y si tú, ni tonto ni perezoso me dices:

-          Confiaba en que me dijeras eso, por eso me he tomado la molestia de pedir un té rojo, el que suele gustarle a todo el mundo. Permite que te diga que si no te gusta, me levanto y me voy y se acaba tu tortura.

Y si yo, sorprendida y extrañada con la acción a igual manera, intento contestarte algo con sentido, pero simplemente sonrío y bajo la mirada para que no te des cuenta que me he quedado embelesada en tus ojos color almendra y porque, ciertamente, amo el té rojo.

Y si tú, curioso como aparentas te percatas de que he estado escribiendo y que tengo la mesa un poco desordenada y sin pensarlo mucho coges el papel que tienes más cerca y lo lees...

Y si yo, hago un intento fallido de quitártelo pero es demasiado tarde y ya has leído suficiente para saber de qué va y yo me pongo más roja que el té que acabas de ofrecerme y sigo intentando arrebatártelo de las manos.

Y si tú, haciendo caso omiso de mis intentos de quitarte el papel, sonríes como un niño al leer sin tapujos todo lo que está escrito.

Y si yo avergonzada como estoy ahora tomo primero la postura de enojada perdida y te digo:
-          ¿Pero tú de que vas? ¡Son cosas privadas, no deberías leerlas!

y después al ver que obviamente no me haces caso, paso a la postura de humillación e intento  no darle importancia y te digo:
-          Total,  son solo tonterías..

Y si tú, me miras durante unos largos segundos y me dices:

A mi no me parecen tonterías.  Veo unos sueños que se mueren por ser vividos y una vida que quiere ser renovada y me parece emocionante.  Si algún día te animas a hacer todo lo que aquí está plasmado, me encantaría ser esa persona que te acompañe.

Y si yo me quedo atónita, con la respuesta, la situación, la intención, la estúpida hoja, contigo... y te respondo:
-          ¿Qué te hace pensar que quiero hacer todo eso? y en todo caso, ¿Por qué crees que accedería a hacerlo contigo o si necesito compañía?

Y si tú, con una sonrisa de sobrado y para, seguramente, reírte un poco de mi me contestas:
-          ¡No, no, no te confundas! No he pensado en ti, simplemente al leer esto me he visualizado a mí haciéndolo y sin poder evitarlo apareciste tú, sonriente a mi lado.

Y si yo, entrando en estado de cólera, pensando en que por un segundo has querido aprovecharte de mis ‘’no sueños’’  respiro profundamente y solo contesto:
-          No sabes lo que dices, soy muy mala compañía.

Y si tu haciendo un gesto con la mano de, para para el carro, me dices:
-          Eso déjame decidirlo a mí.

Y si yo, sintiendo como he perdido la batalla y sin tener ninguna otra excusa que decir, añado:
-          He de admitir que tener unos ojos así cada día podría como mínimo añadir luz al resto de los míos….

Y si...

Y si...

Y si...

Tantos y sies que se quedaran en nada, porque yo sigo aquí y nunca, nunca me atreví a darte esa mirada.