06 febrero, 2015

Si decides entrar…

Yo te aviso, estoy vacía. Si, vacía. Como si me hubiera cambiado de piso pero solo se hayan ido los muebles y se mantengan las paredes. Paredes sucias y desgastadas que necesitan ser pintadas con tonos alegres y llamativos, que oculten todas las grietas que tienen y no dejen pasar el frío de la calle.

Por otra parte necesito arreglar las ventanas y romper algunas puertas que he cerrado con llaves que he perdido por el camino, o mejor dicho, llaves que he regalado a personas que han preferido perderlas. Por lo tanto son lugares a los que me da miedo acudir. Miedo por no saber que encontrare después de tanto tiempo. Miedo de mí.

Tendrás frío. Mucho frío. Y estarás con poca luz. Todo lo que encontraras en mi será eso, oscuridad y frío, así que de momento tendrás que calentarte tu solo, ya que si me abrazas te enfriarás más.

Notaras que se repite la misma música triste y tranquila. Lo siento, pero es que no siento que deba de poner música para la cual aún no estoy preparada. No quiero hacerte creer que estoy preparada para darlo todo. Para bailar hasta el amanecer, para reír.

Encontraras humedad. Mucha. Es lo que pasa cuando no cierras las llaves o que aunque lo intentes no se cierren. Se desbordan.
Como puedes ver, no es un sitio al cual se deba entrar en estos momentos, pero si aun así decides entrar… Adelante, no voy a frenarte, no me da vergüenza enseñarte los peores rincones de mí y tampoco voy a frenarte cuando quieras salir corriendo, porque te aseguro que querrás huir. Huir de este caos.

Pero si decides quedarte, te prometo hacer todo lo posible por no interrumpirte  y no me reiré si fallas en tus intentos de secar y airear las humedades o de romper las cerraduras de todas mis puertas. Prometo observar con mucha atención todos tus pasos y también prometo que si alguna vez me siento con el valor suficiente para querer pintar mis paredes de rosa chillón contigo o de poner la playlist de fiesta para llevar, te lo haré saber. 

Porque al fin y al cabo tú has creído que merecía la pena todo el esfuerzo de hacer una restauración.

En caso de que no sea así, no te sientas culpable. Ya te había advertido. No siempre se pueden restaurar lugares, muchas veces la única opción que queda es simplemente, destruir y empezar desde cero.


En todo caso, gracias por el intento. Gracias por atreverte a entrar

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