04 agosto, 2017

Me he cansado de leerte

Me he cansado de leerte.
Si, leerte. Leerte en miles de novelas y cuentos.
Cansada de imaginarte como un príncipe o un don juan o un don quijote, ¿Qué más da? Cansada de verte en todo tipo de películas, desde los príncipes de Disney hasta Christian Grey.
Me he cansado.
Te quiero real.
Tan real como la dificultad de levantarse un lunes por la mañana.
Tan real como la pereza de ponerte el pijama antes de irte a dormir.
Tan real como la sensación del café caliente a media mañana, justo en el descanso del trabajo.
Tan real como las ojeras después de una noche de fiesta.
Tan real como las picaduras de mosquitos en verano.
Tan real como ver un capítulo de Juego de tronos a las 3 am para que no te hagan spoiler.
Tan real como saber que ya no creceré más.
Tan real como la felicidad de saborear el borde del último trozo de pizza.
Tan real como mi debilidad por los zapatos.
Tan real que no sepa distinguir si eres real o es una inventiva mía.
Tan real que pueda llegar a pensar que eres demasiado bueno para serlo.
Tan real que me pierda en tu mirada y me transportes a lo irreal.
Tan real que finalmente no necesite una pausa para pasar de página y seguir leyendo.
Te quiero así, así de real, así de palpable.
Así de simple, así de complejo.
Porque me he cansado de leerte y de buscarte en donde no estarás.
Así que dame una pista, y voy a buscarte ya.

[Mono: Mango]


31 julio, 2017

Solía odiar mi pelo

Solía odiar mi pelo. Crecí con la idea de que el pelo rizado era feo que debía alisarlo para que se viera bonito y yo verme guapa. Era una idea errónea, pero era con la idea que vivía y no podía aguantar las ganas de que llegaran mis 15 años y poder por fin alisarme el pelo.

Ese día llego y con el llegaron 8 años más de tortura. Cada semana secar, planchar, estirar, cada mes tratamientos para que no se estropeara, cada 3 meses alisado permanente para que no se vean las raíces rizadas... así año tras año. Y aparentemente me gustaba, me sentía más guapa y más adaptada a la sociedad que me rodea, más igual a las demás chicas y más atractiva para los chicos. Eso era lo que yo creía vaya.

Y todo el mundo me decía, que mi pelo natural seguro que molaba mucho, que me lo dejara así y yo pensando, no sabes lo que dices me queda fatal el pelo rizado y me veo fea y súper difícil de cuidar. Me ponía excusas una, tras de otra, porque me sentía mejor, así como estaba.

Al final un día decidí dejar de hacerme la permanente, porque me daba mucha pereza todo el proceso que tenía que hacer y porque estaba perdiendo mucho pelo, porque era un tratamiento agresivo. En fin, que por causas externas decidí dejar de hacerlo. Y no puedo estar más contenta.

Es rizado, es voluminoso, es súper enredado y salvaje, y muchas veces no sé cómo peinarlo, pero es mi pelo. Ha nacido así y es el mejor para mí, no hay más. He tardado casi 10 años en asumir y en ver que es perfecto y que es parte de lo que me hace ser quien soy. Continúo pensando que me queda mejor el pelo liso para ciertas ocasiones, pero ya lo enfoco más al cambiar un poco en eventos especiales, no a pensar que estoy más o menos guapa.

Es una tonteria, pero con esto he visto que nos dejamos engañar con tantas y tantas cosas en la vida. Por el afán de encajar y ser igual al otro y tener lo mismo que el otro, nos olvidamos muchas veces de aquello que nos hace únicos y especiales. Sea lo más tonto que sea o la cosa que pienses que es lo más horrible que tienes, eso seguramente es lo que te hace especial y lo que te da esencia.

Creo que no va de verte guapa, va de sentirte y creerte que eres guapa/o. Que, si eres bajita pues que te sientas feliz con serlo y a disfrutar de los tacones, si eres alta que le saques ventaja y luce piernas, si eres negra pues ponte vestidos blancos y si eres blanca pues aprovecha y ponte labial color pasión. Que no sea esto un limitante en tu vida y que no te sientas inferior por ser como eres.


Las diferencias son las cosas que le dan color y textura a la vida. Ama tus rarezas, tus peculiaridades y tus ‘’defectos’’. Son las cosas que te hacen ser tú y las cosas por los que los demás sin tu saberlo, se enamoren de ti. 



Sarah Moreno